De lecciones, retos y otros recuentos

Otro año se nos va, y viene un año nuevecito, de paquete, para que podamos escribir en sus 365 páginas nuevas historias.

Hace un año estaba sentada frente a esta computadora, como parte de mi tradición bloguera, haciendo un recuerdo de lo que había sido mi año. A diferencia del año pasado, donde sentí que literalmente un molino me molía lentamente, este año ha sido como el año del respiro. Fue como la pausa para poder tomar nuevas fuerzas y seguir avanzando por esta carrera que se llama Vida. Puedo decir que este 2013 fue un buen año. Tuvo sus altos y sus bajos, pero también tuvo su terreno plano donde pude caminar tranquila.

Soy de las que piensa que cada año tiene un propósito diferente, una lección nueva por aprender, nuevos retos  que vencer y nuevos sueños que perseguir. Este año lo dediqué a sonreir. Claro que hubo lágrimas, esas son imposibles de evitar, pero las secaba y de nuevo volvía a ponerme mi sonrisa.

De las lecciones que aprendí, puedo decir que a la que le saqué mejor provecho fue a no hacerme rollos mentales ni darle más importancia a las cosas que la que merecen. En otras palabras, no dejar que lo que hagan los demás me afecte a tal punto de alterar mi ánimo ni mi esperanza. Dicho en buen tico: "Hacerme la maje".  

Fue un tiempo donde comprobé por mi misma de lo que era capaz de lograr. Dejé de lado esas afirmaciones que me habían hecho, me decidí a aceptar mi propio reto y tomar el toro por los cuernos. Resultado: Lo logré!! Después de ganar el reto, no aceptaré más una afirmación de esas...!!!

Puedo decir que este fue el año para disfrutar de reencuentros. Reencontrarse con viejas amistades y estrechar lazos que la distancia habia borrado. Aquellos amigos que el tiempo había separado de mi camino y el tiempo mismo se encargó de reunirnos. Aquellos ex compañeros de colegio a los cuales tenía 20 años de no ver. Fue grandioso haberme reencontrado con cada uno de mis viejos amigos.

Lo que queda es esperar a que empiece la cuenta regresiva y al dar las 12, brindar por lo que se irá y por lo que vendrá, manteniendo la esperanza que a la vuelta de los 12 meses, pueda estar de nuevo frente a esta pantalla agradeciendo por cada una de las lecciones que aprendí.

Salud y feliz Año 2014









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