De electrocutamientos y otros males

Desde siempre le he tenido pánico a la electricidad. Recuerdo que yo tenía unos 7 u 8 años y estaba en la casa de mi tía-abuela con un primito mío. De pronto se me ocurrió la genial idea que podía meter una prensa de cabello (horquilla) en la ranura de un tomacorriente, a pesar que mi mamá ya me había advertido que podía correr el riesgo de electrocutarme si alguna vez jugaba con la electricidad. 

Un espantoso hormigueo tembloroso me empezó a recorrer desde mis pequeños deditos hasta el antebrazo y me paralizó los músculos, lo cual impedía que soltara la prensa. Simplemente no podía soltarme. Fue la sensación mas horrible que he experimentado. Yo sabia que si no soltaba eso, me iba a morir achicharrada y me iban a encontrar echando humo toda rostizada. No se como hice, pero pude soltarlo. La sensación de mis músculos siendo azotados por la electricidad me acompañó por varios días. Incluso aún lo recuerdo como si fuese ayer y me da escalosfrío.

Desde entonces, sí algo hace circuito, sí hay un cable pelado, si algo me "hala", yo simplemente salgo huyendo. Ni loca me acerco. Prefiero pagar un electricista o llamar a alguien que sepa de electricidad, pero yo a eso no me acerco.

Y es que así somos los seres humanos. Necesitamos aprender de nuestros errores para así evitar futuros electrocutazos, caídas, golpes, raspones, quebraduras, quemadas... Dolores de cabeza, decepciones, colerones, lágrimas, traiciones, corazones "partíos"...

Muchas veces, en mi camino, me encuentro por una calle la cual ya había transitado, y veo que al final, lo único que habrá para mi son lágrimas; retrocedo y me voy por otra calle, por que no quiero volver a vivir el dolor que una vez sufrí.
Claro, a veces el masoquismo, la baja autoestima y la rebeldía nos hace repetir una y otra vez los errores, como lo dice Wendy en su post, y terminamos echándole la culpa a los demás de nuestras fallidas y mal tomadas decisiones.

No, la vida no es dura. La vida es sencilla, somos nosotros los que nos la complicamos al empeñarnos en jugar con los tomacorrientes y enchufes, a pesar que sabemos que son peligrosos. Luego viene el dolor y le echamos la culpa a la vida. 

Si pusieramos más atención a las advertencias que nos hacen... cuantas electrocutadas nos ahorraríamos!!!

11 dejaron su huella:

Alvaro dijo...

Buena la analogía. Bien lo dice el dicho: "el ser humano es el único animal que tropieza con la misma piedra". Somos duritos para aprender las lecciones a partir de las experiencias. Pero eso es algo que debemos cambiar.

Saludos.

andrés dijo...

Asi es Hei, las advertencias estan escritas en los rotulos, las conocemos algunas por experiecnia propia y otras por historias sin embargo pareciera que somos incapacs de evadir la curisiodad /tentacion o masoquismos de introducirnos en lago que sabemos no nos hara bien- solo aprendemos por el golpe, no por los consejos.

Es poco a poco que vamos endureciendo el cuero y cambiando el rumbo nocivo.

Buen post - buena metafora. un abrazo

KagosaVampire dijo...

Así es, la gente se complica la vida por que quiere...

Si ya comió y no le gustó, para que repetir? jeje

saludos

SAMADHI dijo...

mmm... mas facil decirlo que hacerlo.

Terox dijo...

Es curioso como con ciertas cosas una vez basta y sobra para no volver a tentar el destino... mientras que con otras, siempre creemos que esta vez SI va ser distinto... ¿será que los sentimientos no lo dejan a uno razonar?

Terox dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Wendy Quirós Garro dijo...

Masoquismo le llamo yo jejeje... uno sabe muy bien como está todo, pero ahí va, a caer en el mismo hueco! Lo importante es reconocerlo y no seguir de necio.
Gracias por la mención! ;)

Saluditos vecina

Desde el Muro de los Lamentos dijo...

Interesante comparacion .
A veces el diario vivir nos da señales sobre ciertas consecuencias que pueden tener nuestras decisiones pero a veces nos cerramos en una idea fija y ahi es cuando nos llevamos el bombazo .
Saludos !!

[email protected] dijo...

Linda la reflexión, pero como cuesta hacer siempre lo correcto. Saludos

Michael dijo...

Eso es cierto. Sólo así aprendemos. A veces nos pasan las cosas sólo porque queremos que nos sucedan, para probar qué se siente. Por eso el dicho que dice que nadie escarmienta por cabeza ajena.

Yo un día me guindé de un cable pelado en mi casa y no podía ni hablar del bombazo jaja.

Saludos!

Michael dijo...

ahh bueno, con respecto a lo del otro blog, acá está :D

http://habitandootrasvidas.blogspot.com/